Los Siete Santos
San Cirilo y San Metodio

En la historia de las letras Eslavas, 7 nombres destacaron por encima de todo: Los de los maestros Cirilo y Metodio y sus 5 discípulos, conocidos todos ellos por "Los Siete Santos".
Constantino (827-869), filósofo y más conocido por el nombre religioso que adoptó poco antes de morir, Cirilo, fue el traductor de las Sagradas Escrituras del Griego al Eslavo, inventándose un nuevo alfabeto, tal como se ha explicado anteriormente posiblemente el alfabeto Glagolítico.
Constantino-Cirilo nació en Salónica, la actual Tesalónica en Grecia, hijo de Leo, hombre de origen noble y dignatario de los estrategas de Salónica. En el año 862, él y su hermano Metodio fueron enviados por el emperador Bizantino Michael III para ayudar a la conversión de los eslavos del oeste al Cristianismo y para traducir los textos a su idioma nativo facilitándoles así la celebración de las misas.
Esta condición fue requerida por Rostislav, Príncipe de la Gran Moravia, que se extendía por las actuales tierras de la República Checa, Eslovaquia, parte de Eslovenia y parte de Hungría, habitadas en esa época por población eslava.
Sin dudarlo, los dos hermanos buenos conocedores del búlgaro viejo, realizaron las traducciones desde el griego. El mismo Emperador confiando plenamente en ellos les dijo: « Vosotros sois salónicos y como todos los salónicos habláis el eslavo puro».
Cirilo fue encargado por la corte imperial de Constantinopla, en importantes misiones con los sarracenos y los jázares.
Su hermano Metodio (815-885) era el Padre Superior del Monasterio de Polychron en Vitinia, en el Asia Menor, donde los dos hermanos realizaron las primeras traducciones de los principales libros del Griego al Eslavo.
Después de esto Cirilo, Metodio y sus discípulos empezaron su misión en Moravia hacia el año 863. Recibidos con los brazos abiertos por el príncipe local, se dedicaron a la conversión de los nativos a la religión cristiana ortodoxa. Por supuesto, esto no gustó nada a los católicos, principalmente a los de origen germánico que querían incorporar esas tierras a las compuestas por territorios de religión católica, decidiendo así de crear malestar y de hacer fracasar el intento de los ortodoxos.
Habiendo fracasado en su misión, los dos hermanos volvieron a Constantinopla. Desde aquí fueron enviados en una nueva misión, llevar las reliquias de San Clemente I, Papa de Roma desde Constantinopla hasta Roma, pasando por Venecia. En este viaje, Cirilo convenció al Papa Adriano II, que, como lengua eclesiástica, el eslavo era tan adecuado como el griego, el latín o el hebreo, un hecho que fue revolucionario en el contexto de la Europa de ese tiempo.
Desafortunadamente, durante su estancia en Roma, Cirilo murió (869). Su tumba se encuentra en la Basílica de «San Clemente» y se ha conservado hasta nuestros días, convirtiéndose en un lugar de veneración de muchos búlgaros. Metodio, consagrado arzobispo por el Papa de Roma, volvió con sus discípulos a la Gran Moravia, para continuar su fallida misión. Sobrevivió 16 años a su hermano y durante todo este tiempo intentó cumplir la misión que cada vez era más difícil debido a las intrigas de los clérigos germánicos.
A continuación de su muerte en el año 885, sus seguidores fueron perseguidos, arrestados y torturados para ser finalmente expulsados del país. A partir de ese momento, en la Gran Moravia, la liturgia y la escritura eslava fueron gradualmente sustituidas por el latín.
En el año 886, los discípulos supervivientes de los dos hermanos fueron recibidos con honores en la Bulgaria del Príncipe Boris I. Al contrario de lo ocurrido en la Gran Moravia, en Bulgaria, la escritura y la liturgia eslava se desarrollaron rápidamente y desde aquí se extendió a los países vecinos: Servia, Croacia, Kievan Rusia, Lituania, Wallachia, Moldavia, etc.
En sí son curiosos los hechos que ocurrieron en esas fechas, que marcaron las líneas fronterizas entre el Este y el Oeste, líneas importantes tanto política como religiosamente y que han sido validas hasta nuestros días.
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